Los accionistas de Popular podrán recuperar a partir de septiembre parte de la inversión perdida

Oficina de Banco Popular en Madrid.

El bono de fidelización de Santander cotizará en el mercado. Los 680 millones de coste ya fueron incluidos en los primeros ajustes tras la compra.

La decisión no puede ser más personal. Esperar siete años a recibir la totalidad de lo perdido o asumir que la ganancia no puede ser absoluta y coger lo que se pueda a partir de septiembre.

La iniciativa que ha lanzado este jueves Santander para compensar, con determinadas limitaciones, a los accionistas minoritarios y los dueños de los bonos subordinados de Popular que lo perdieron todo con la resolución del banco deja abierta la puerta a cualquiera de las dos posibilidades. Santander se ha encargado de que eso sea así.

Lo permiten las condiciones del bono que va a emitir para compensar a los afectados de Popular. El bautizado como bono de fidelización dará derecho a cobrar un cupón del 1% anual (aunque el pago podrá cancelarse en caso de problemas financieros) y se emite a perpetuidad, pero con la posibilidad de ser amortizado a elección del banco presidido por Ana Botín a partir del séptimo año, según la información difundida por la firma. Aunque la recompra sea voluntaria, se da por hecho que sucederá porque el bono incluye una cláusula por la que el cupón se encarece a partir de ese momento, lo que dispararía el coste para Santander en caso de no amortizarlo.

Por tanto, será al séptimo año cuando el afectado pueda recobrar la totalidad de su dinero, porque Santander pagará entonces el 100% del valor nominal del bono de fidelización. Pero eso no quiere decir que no pueda tener antes dinero contante y sonante en sus manos.

Podrá tenerlo a partir de septiembre, que es cuando se calcula que el bono de fidelización dará sus primeros pasos. Para ello, Santander tiene que registrar un folleto en la CNMV y dar vida a su bono, lo que se calcula que llevará varias semanas.

La compensación dependerá de lo invertido

Cuando todas las etapas estén cubiertas, cada afectado que esté incluido en la lista de potenciales compensados y que acepte la oferta de Santander recibirá un determinado nominal del bono de fidelización que dependerá de la cuantía de su inversión.

Así, los accionistas que compraran acciones de Popular entre el 26 de mayo y el 21 de junio de 2016 (el periodo de la ampliación de capital de la entidad resuelta, más algunos días añadidos para compensar también a los inversores que adquirieron títulos en esas fechas, pero sin acudir a la ampliación) y los dueños de las dos principales emisiones de deuda subordinada del banco recibirán, si son inversores minoristas (particulares o empresas), un bono equivalente al 100% de su desembolso para inversiones hasta los 100.000 euros, del 75% a partir de esa cifra y hasta los 500.000 euros, del 50% entre el medio millón de euros y el millón y del 0% desde ahí.

Eso significa, por ejemplo, que alguien que invirtiera 200.000 euros recibirá bonos por un valor nominal de 175.000 euros y quien lo hiciera por 650.000 euros tendrá 475.000 euros.

Otra limitación es que las acciones y los bonos subordinados tenían que estar depositados en Popular o Santander para cobrar la indemnización pero, si ése es el caso, recibirán un determinado nominal en bonos a partir de septiembre.

Y esos bonos podrán venderse en el mercado. Santander se ha comprometido a contratar a un tercero que dé liquidez a esa deuda para que pueda negociarse en el mercado de renta fija AIAF. Cualquier inversor podrá acudir a esta plataforma y vender el bono que acaban de darle para recibir a cambio dinero en efectivo y no tener que esperar siete años para ello.

Descuento

La única diferencia es que el inversor que acuda al mercado AIAF no recibirá el 100% del nominal de su bono. Al fin y al cabo, se trata de una deuda que no alcanzará la plena recuperabilidad hasta que pasen siete años y nadie va a pagar hoy la totalidad de algo que no lo valdrá hasta 2024. Tener el dinero por adelantado implica asumir un descuento y Santander ya lo avisa en la documentación que ha remitido a la CNMV: «Está previsto que el valor razonable [del nominal del bono de fidelización] en el momento de la entrega sea inferior».

Ésta y otras consideraciones son las que hacen que el coste efectivo para Santander del bono de fidelización sea inferior a su valor nominal. El banco emitirá bonos por un nominal de 980 millones de euros, pero el coste que se ha apuntado a día de hoy en sus cuentas es de 680 millones porque ése es el precio al que se valora el bono en la actualidad.

Eso sí, el impacto del coste ya está asumido tanto en los resultados como en el capital. Santander incluyó el coste del bono de fidelización en los ajustes de primera consolidación que hizo cuando compró Popular el 6 de junio: las cifras que dio en ese momento ya sumaban el gasto.

Fuente: Expansion

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