Cuando el oro habla, el hombre enmudece, dice el refrán. A finales de 2018, sucedió lo contrario: Las acciones y los bonos brillaron más que el metal. ¿Cambiará esta tendencia?

El oro no sufre la volatilidad de los mercados, lo que podría ser un buen motivo para que las gestoras se decantaran por la materia prima en 2019. A más largo plazo, los beneficios del oro parecen más bien mediocres. Los nuevos máximos en las Bolsas de EEUU a mediados del año pasado eclipsaron los atributos del oro.

Las dudas de los bajistas son comprensibles. En los últimos 168 años, incluso la deuda pública ha aportado más beneficios, según la consultora Bernstein. Anualmente, la diferencia ha sido de un punto porcentual. Sin embargo, cuando los precios de las acciones cayeron en picado en octubre, los vendedores en corto del oro salieron en busca de un refugio. Algo parecido sucedió hace pocos años, la última vez que la demanda de fondos cotizados en oro registró un fuerte repunte. Pero la demanda no duró demasiado. Suponiendo que la actual fase bajista se mantenga, las gestoras de inversiones necesitarán lugares más seguros donde depositar su dinero. Los ETF de oro solo atraen a los que buscan exposición a la materia prima.

El productor de bajo coste Barrick Gold tuvo la excelente idea de comprar Randgold Resources en septiembre. Las acciones del comprador y el vendedor aumentaron en cuanto se conoció la operación, una buena señal. Los inversores que buscan un aumento de la producción y de los beneficios deberían pensar en Agnico Eagle, dicen los analistas de RBC. Incluso los activistas se han interesado en el último año en Detour Gold y Guyana Goldfields. Los que buscan un lugar tranquilo desde el que presenciar las turbulencias del mercado deberían invertir en productores de oro.

Fuente: Expansion

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